Annette Jakovcic, filantropía y pasión a través de la música.
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De actuar en el Musikverien de Vienna y los más grandes escenario del mundo al teatro José F. Saybe de San Pedro Sula. La artista del violonchelo se presentará el próximo 24 de mayo junto a la Orquesta Filarmónica de San Pedro Sula.

Annette Jakovcic. Photo de Christian Meuwly.
Berlín, Alemania. Graso error es creer que la palabra filantropía está relacionada únicamente con aquel hombre millonario que crea fundaciones e invierte grandes recursos económicos a favor de la humanidad. Pues no, un filántropo es también aquella persona que invierte su tiempo ayudando al prójimo; Annette es lo segundo, una artista de enorme nivel musical y humano que lleva esperanza a los más necesitados a través de la música. Conoce más de su vida, sus intereses y su carrera en este breve encuentro.
Annette, creciste con padres músico… ¿recuerdas el momento en que el violonchelo dejó de ser solo un instrumento y se convirtió en tu voz?
Crecer con ambos padres músicos significó que la música no fue un “llamado” para mí, sino que ya era parte de mí, como una lengua materna. Por eso, nunca me esforcé por convertirme en músico porque ya era algo dado. Cuando era joven, tuve muchas oportunidades gracias a mi familia para recibir clases de música y presentarme en público desde temprana edad, algo por lo que estoy muy agradecida. Al mismo tiempo, estaba muy enfocada en mis estudios y me esforzaba por ser la mejor estudiante. Un punto de inflexión ocurrió cuando tenía 16 años y asistí a la universidad con la intención de seguir una carrera relacionada con las ciencias. Después de un año, me di cuenta de que había mucho más que quería hacer con la música y sentí que algo dentro de mí no estaba alineado con hacer otra cosa. Fue entonces cuando decidí dedicarme por completo a la música y, un año después, ingresé a un conservatorio.
Has tocado con la Filarmónica de Viena, una de las instituciones más importantes del mundo. ¿Qué sentiste la primera vez que estuviste allí y cómo te cambió como artista?
Tocar con la Filarmónica de Viena realmente me cambió como persona y fue, en definitiva, una de las mejores experiencias de aprendizaje de mi vida. Aprendí muchísimo sobre el estilo y la historia de los grandes clásicos como Mozart, Schubert, Beethoven, Brahms y Wagner, por mencionar algunos. La orquesta tiene una manera muy distintiva de moldear esta música y es una tradición que se remonta a mediados del siglo XIX. La primera vez que toqué con ellos me sentí completamente perdida, a pesar de haber estudiado la música, porque aún no entendía cómo se desarrollaba una frase o qué tipo de sonido se necesitaba en cada momento. Se sentía como una ola gigante moviéndose al unísono, y con el tiempo aprendí a moverme con ella; ser parte de esa tradición es algo que atesoro profundamente.

Annette y la sección de chelos de la Filarmónica de Vienna. Fuente: Facebook de la Orquesta Filarmónica de Vienna.
Vives en Berlín, pero viajas constantemente por el mundo. ¿Dónde es tu “hogar” hoy?: en un lugar, en el escenario o en el sonido de tu violonchelo?
Viajar ha sido una constante en mi vida. Me mudaba de ciudad cada pocos años mientras crecía, y con padres músicos de distintos continentes, estar en movimiento fue algo a lo que tuve que acostumbrarme desde muy temprano, me gustara o no. Parece que este estilo de vida me ha acompañado hasta hoy. Diría que “hogar” no es realmente un solo lugar para mí; es donde tenga mi violonchelo, un lugar tranquilo para descansar y buena comida cerca.
Más allá del escenario, también has participado en trabajo social con niños a través de la música. ¿Qué has descubierto en esos encuentros y cómo han transformado tu comprensión del arte y tu rol como artista?
Tocar para culturas diversas ha sido increíblemente enriquecedor como música, porque me ha mostrado lo efectivo que es comunicarse y compartir momentos maravillosos juntos a pesar de las barreras del idioma. En otras palabras, la música puede comunicarse incluso más eficazmente que el lenguaje, y sin importar la cultura o el estilo musical, es algo que puede compartirse, comprenderse y disfrutarse en conjunto. Disfruté mucho viajar a Nepal y Camboya, aprender sobre su cultura y compartir la mía simplemente a través de la música.

Annette toca el violonchelo para niños en riesgo social en algún lugar de Asia.
Es tu primera vez en Centroamérica, y específicamente en Honduras. ¿Cómo se siente estar aquí y qué esperas experimentar o recibir del público?
Estoy profundamente agradecida por tener la oportunidad de visitar Honduras, porque es un país impresionante, y es bien sabido que su gente es increíblemente cálida y tiene una energía maravillosa. Estoy deseando conocer al público y finalmente tener la oportunidad de practicar mi español.
Interpretarás las Variaciones Rococó de Piotr Ilich Tchaikovsky. Es una obra llena de elegancia y virtuosismo… ¿qué parte de ti se refleja más en esta música? ¿Hay algún momento que se sienta especialmente íntimo o vulnerable para ti al interpretarla frente al público?
Cuando toco la tercera variación, a menudo me pierdo tanto en la belleza de la música que casi olvido que estoy tocando el violonchelo. La música es increíblemente pura y transmite una sensación de alegría y asombro casi infantil. La escuché por primera vez cuando era muy pequeña, teniendo a ambos abuelos violonchelistas, y todavía la asocio con esa etapa de mi vida en la que la imaginación y la narración de historias parecían ilimitadas. En el escenario, se siente como compartir algo muy íntimo, pero también es maravilloso compartir algo profundamente humano con lo que todos pueden identificarse.

Annette junto a la Beyond Modern Orchestra en Suiza.
Pasarás de Tchaikovsky a Bohemian Rhapsody de Freddie Mercury, una obra completamente distinta. ¿Cómo dialogan estos dos mundos musicales dentro de ti?
En efecto, son dos obras completamente diferentes, pero ambas hablan directamente al corazón. Tchaikovsky es conocido en todo el mundo por su ballet “El Cascanueces”, muy popular en la época navideña. Es un clásico atemporal. Mientras tanto, Bohemian Rhapsody es una canción icónica que muchas personas conocen y disfrutan cantar. Creo que programar una obra de Tchaikovsky junto con una de Freddie Mercury es muy emocionante porque demuestra que este concierto es para todos.
¿Qué te entusiasma de reinterpretar una pieza tan icónica como Bohemian Rhapsody en el violonchelo? ¿Sientes que estás contando la misma historia o una nueva? Con todo lo que está sucediendo en el mundo, existe mucha división, y la música tiene ese poder único de conectar a las personas. Reinterpretar Bohemian Rhapsody en el violonchelo se siente muy natural, porque el instrumento está muy cerca de la voz humana, lo que lo hace especialmente personal y conmovedor. Siento que estoy contando la misma historia emocional que Freddie Mercury creó, y como esta vez no hay letra, la música queda más abierta y las personas pueden reflexionar sobre ella a su manera.
Si pudieras hablar con la joven Annette que apenas comenzaba a tocar, antes de todos los escenarios y viajes… ¿qué le dirías hoy?
Le diría (o a cualquier joven que esté comenzando) que recuerde siempre seguir su pasión y disfrutar el camino que viene con ella.
El concierto es el próximo 24 de mayo a las 5:00 pm en el Teatro José F. Saybe. Los boletos los puedes encontrar en Supermercado Colonial de la Fuente Luminosa.




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